- 27 de febrero de 2026
El joven delantero de Santos Laguna vivió su estreno en Primera División y hereda la pasión futbolística de su padre.

En un momento que muchos aficionados esperaban con emoción, Lucca Joel Vuoso Ramos escribió una página importante de su carrera al disputar sus primeros minutos en la Liga MX con la camiseta de Santos Laguna durante el compromiso de la Jornada 8 ante Querétaro Fútbol Club, el cual terminó con un empate 2-2.
Con apenas 17 años, el delantero ingresó al terreno de juego al minuto 76, en sustitución de un veterano, y demostró garra, movilidad y una notable personalidad a pesar de la inexperiencia en el máximo circuito. Su presentación no solo marcó el inicio de su trayectoria profesional, sino que también reavivó la ilusión de los seguidores verdiblancos.
LUCCA no es un desconocido para la afición santista. En el pasado reciente se consagró como uno de los goleadores más certeros de las fuerzas básicas, coronándose como el líder de anotaciones en la categoría Sub-17 y destacándose con cifras impresionantes en torneos juveniles de alto nivel en el futbol mexicano.
Además, su nombre no suena por casualidad: es hijo de Matías Vuoso, ídolo histórico del club lagunero y uno de los delanteros más recordados de la entidad en las últimas dos décadas. Las comparaciones son inevitables, pero Lucca quiere forjar su propia historia, combinando herencia futbolística con carácter propio.
Pese a que el duelo en Querétaro no terminó en victoria, la actuación del juvenil dejó pistas claras de su potencial. La directiva y el cuerpo técnico ven en él una alternativa fresca para el futuro ofensivo del conjunto, mientras los hinchas sueñan con un nuevo referente surgido de su cantera.
Imposible olvidar el legado de Matías Vuoso
Con la camiseta verdiblanca, Vuoso padre disputó más de 250 encuentros y marcó más de 100 goles, consolidándose como uno de los máximos artilleros en la historia del club. Fue campeón nacional en el Clausura 2008 y se coronó campeón de goleo en dos torneos consecutivos, el Clausura 2005 y Apertura 2005, lo que le valió el cariño eterno de la afición en Torreón.






