- 10 de mayo de 2026
El capitán falló el penal que pudo salvar al América y dejó abierta una pregunta incómoda en Coapa.

La noche en Ciudad Universitaria terminó con un silencio rarísimo alrededor del América. Uno de esos silencios que pesan más cuando el protagonista es el capitán. Porque mientras Pumas celebraba el pase a semifinales, en el otro lado de la cancha Henry Martín se quedó inmóvil, mirando un balón que terminó estrellándose en el poste y que, quizá, también abrió una pregunta inevitable dentro del americanismo: ¿Fue este el último gran capítulo de la Bomba con las Águilas?
El penal fallado no define la carrera de Henry. Sería injusto reducir todo a una jugada. Pero el futbol tiene momentos crueles, escenas que parecen escritas para quedarse grabadas. Y esta tuvo todo: liguilla, clásico capitalino, remontada heroica del América y el capitán con la oportunidad de firmar otra noche histórica. No pasó. El balón pegó en el poste y Pumas sobrevivió.
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Lo duro para Henry es que llega en un momento donde el América parece entrar a una etapa de cambios profundos. André Jardine sigue sin tener garantizada su continuidad, la directiva ya movió piezas importantes en la estructura deportiva y dentro del plantel también se vienen decisiones pesadas. Nadie sabe quién sigue y quién no.
Y ahí aparece el nombre de Henry Martín.
A sus 33 años, el delantero ha vivido una temporada marcada por lesiones, recaídas físicas y largos periodos lejos de su mejor versión. Incluso, llegó a pasar casi un año sin marcar gol en Liga MX. Pero también es imposible ignorar todo lo que representa para el club.
El legado del Capitán de las Águilas
Desde su llegada al América en 2018, Henry se convirtió en uno de los referentes más importantes de la era reciente. Suma más de 110 goles con las Águilas y se metió entre los máximos anotadores históricos del club. Además, fue pieza clave en el tricampeonato reciente de Liga MX y levantó títulos como Campeón de Campeones y Supercopa.
Por eso la imagen duele tanto. Porque a veces las leyendas no tienen finales perfectos. Y porque esta vez, entre lágrimas, poste y eliminación, el americanismo se quedó pensando si acaba de ver la última gran noche de su capitán.






