- 24 de mayo de 2026
El extremo mexicano perdió su tercera final consecutiva y terminó expulsado antes del gol que definió el título para Cruz Azul.

Uriel Antuna volvió a quedar marcado en una final. Lo que comenzó hace un año con Cruz Azul y continuó con Tigres, ahora terminó alcanzando también a Pumas. La llamada "maldición de Antuna", una teoría que comenzó como simple burla en redes sociales, tomó todavía más fuerza este domingo después de que el atacante mexicano perdiera su tercera final consecutiva en la Liga MX.
La primera herida llegó en el Clausura 2024, cuando Antuna todavía defendía la camiseta de Cruz Azul. Aquella Máquina cayó en la final ante el América y dejó escapar el campeonato en una serie muy cerrada. Meses después, el extremo cambió de equipo y terminó en Tigres, donde nuevamente alcanzó la final, ahora en el Apertura 2025, pero volvió a quedarse a las puertas del título tras perder contra Toluca.
Y ahora, en el Clausura 2026, la historiase repitió.
Con Pumas, Antuna llegó otra vez hasta la última instancia del futbol mexicano, pero el desenlace fue todavía más dramático. El atacante universitario terminó convertido en uno de los protagonistas negativos de la noche luego de ser expulsado en los minutos finales tras una dura plancha sobre Jeremy Márquez.
Las cámaras captaron perfectamente el momento en que abandonó la cancha. Su rostro reflejaba frustración total: gritos, desesperación y enojo consigo mismo tras dejar a Pumas con un hombre menos en el momento más importante del partido.
Minutos después llegó el golpe definitivo
Carlos Rotondi apareció en el tiempo agregado para marcar el 2-1 que le dio a Cruz Azul su décimo título de Liga MX, dejando a Pumas devastado y alimentando todavía más la teoría que persigue a Antuna desde hace varios torneos.
En redes sociales, la conversación explotó de inmediato. Muchos aficionados comenzaron a recordar las finales perdidas con Cruz Azul y Tigres, asegurando que la "maldición" volvió a hacer efecto. Otros incluso señalaron que la expulsión terminó siendo el punto de quiebre que cambió completamente el cierre del partido.
Casualidad o no, la realidad es contundente: Uriel Antuna ya suma tres finales consecutivas perdidas... y cada vez la historia parece más dolorosa.





