- 09 de julio de 2026
Cruz Azul rompe con Banorte por ajustes económicos y contractuales; busca volver al Ciudad de los Deportes.

La salida de Cruz Azul del Estadio Banorte se convirtió en una novela que mezcla razones económicas, contractuales, logísticas y políticas. El club cementero, que había firmado un acuerdo de uso hasta 2031, decidió romper con la administración de Grupo Ollamani tras modificaciones que alteraron las condiciones originales.
Entre los puntos más polémicos está la boletera Fanki, que se buscaba imponer como plataforma exclusiva de venta. La directiva celeste consideró que las comisiones y porcentajes de distribución afectaban directamente sus ingresos. A ello se sumó la exigencia de que One Elevent operara los palcos y hospitalitys, lo que generó malestar porque el club perdería libertad para utilizarlos en compromisos comerciales propios.
Otro factor fue el veto para mencionar públicamente al banco patrocinador de Cruz Azul, competencia directa de Banorte, dueño del naming del estadio. Esta restricción fue vista como un golpe a la relación comercial del club con uno de sus principales aliados financieros.
Reacciones de la Liga MX y consecuencias económicas
La Máquina solicitó a la Liga MX autorización para regresar al Estadio Ciudad de los Deportes, inmueble con menor capacidad pero con fuerte arraigo histórico.
Sin embargo, la liga puso presión adicional: públicamente señaló que analizará la viabilidad del cambio, pues considera que el estadio no está en condiciones óptimas. Como si fuera poco, también rechazó la alternativa del Estadio Cuauhtémoc de Puebla, dejando a Cruz Azul en un limbo sobre dónde jugar de local en el Apertura 2026.
El impacto económico para Banorte es evidente: perder a uno de los clubes más populares significa millones menos en boletaje, consumo y visibilidad. Para Ollamani, la decisión abre un frente legal por la ruptura anticipada del contrato.
En síntesis, la salida del Azul del Banorte responde a una mezcla de razones: imposición de boletera, pérdida de control en palcos y hospitality, veto bancario y presión de la Liga MX. Una tormenta que pone en jaque la estabilidad del club y el mapa de sedes de la Liga MX rumbo al Mundial 2026.





