- 22 de febrero de 2026
La insólita cábala de Sergio Goycochea en Italia 90 que llevó a Argentina a la final.
En Italia 90, la historia de Sergio Goycochea tomó un giro inesperado. Llegó como suplente de Nery Pumpido, pero una lesión lo lanzó a la titularidad. Lo que nadie imaginaba era que su leyenda estaría ligada a una de las cábalas más insólitas en la historia de los Mundiales.
En los Cuartos de Final ante Yugoslavia, Argentina definió su pase en tanda de penales. Antes de comenzar, Goycochea tenía muchas ganas de orinar y no había tiempo de ir al vestidor. Sus compañeros lo rodearon en la cancha para cubrirlo. Minutos después, atajó dos disparos y metió a la Albiceleste en semifinales.
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De urgencia a amuleto
Aquella escena insólita se convirtió en amuleto. En semifinales ante el local Italia, el partido volvió a extenderse hasta los penales. Esta vez no fue casualidad: el técnico Carlos Bilardo, convencido de que aquella acción traía suerte, lo obligó a repetirla antes de la tanda.
El resultado fue el mismo. Goycochea detuvo dos penales, silenció al San Paolo y llevó a Argentina a la final. De suplente inesperado pasó a héroe nacional en cuestión de días.
El penal que rompió el hechizo
La final ante Alemania Federal fue distinta. Con el partido 0-0 y a cinco minutos del final, el árbitro marcó una pena máxima contra Argentina tras una jugada polémica. No hubo tanda. No hubo círculo protector. No hubo repetición del ritual.
Andreas Brehme cobró. Goycochea voló y estuvo a centímetros de evitar el gol, pero no pudo. Alemania fue campeona.
Argentina vivió por los penales de una cábala... y terminó muriendo por un penal.






