- 28 de abril de 2026
Entre lesiones, decisiones y momentos, el mediocampo mexicano cambió de dueño y habrá un nuevo 8 en el Tri.

En el fútbol, los lugares no se pierden de un día a otro... pero sí se pueden quedar vacíos en el momento equivocado. Y eso fue exactamente lo que pasó en el mediocampo de la Selección Mexicana.
La lista de Javier Aguirre no solo dejó fuera nombres importantes. También dejó un mensaje claro: el proceso no garantiza nada.
Dos bajas, una oportunidad
Primero, el caso de Marcel Ruiz: Su intento por llegar al Mundial sin operarse tras una ruptura parcial de ligamento cruzado fue valiente... pero insuficiente. El Turco creyó en él, así que regresó, sumó minutos en la Concacaf Champions Cup así como la Liga Mx, intentó competir. Pero en selecciones, competir no basta: hay que convencer, y Marcel no terminó de hacerlo.
Luego está Carlos Rodríguez: Un nombre fijo durante años, protagonista en torneos oficiales, parte constante del proceso. Pero el fútbol no tiene memoria larga.
En la era de Javier Aguirre sumó:
- Cero goles
- Una sola asistencia
- En aproximadamente 550 minutos
Más que malos números, son números que no pesan.
Y en el cierre del proceso, dejó de ser titular.
Después, dejó de ser opción.
Entonces apareció Fidalgo
Mientras unos salían... Álvaro Fidalgo entró sin hacer ruido... y se quedó con todo.
Naturalizado, recién elegible, apenas dos partidos... y titular en ambos. Portugal y Bélgica no fueron pruebas: fueron decisiones, y en ambas, Fidalgo respondió. Se entendió rápido con Erik Lira. Se movió cómodo con Brian Gutiérrez, y conectó con Julián Quiñones como cuando jugaban juntos en el América.
No fue espectacular. Fue algo más importante: funcional.
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El factor Europa
Hay otro detalle que pesa... y mucho. Su presente en el Real Betis. Porque más allá del discurso, el salto a Europa sigue siendo un argumento silencioso, pero determinante.
A diferencia de otros futbolistas como Obed Vargas, Fidalgo sí ha sido una pieza clave en el cuadro español. En sus primeros meses ya ha sido titular, marcó un gol, jugó Europa League y se enfrentó a los mejores futbolistas del mundo. Ritmo, exigencia, contexto competitivo. Es lo que Aguirre ha tomado en cuenta.
Cambio de dueño
Durante años, el número 8 en el "Tri" tuvo nombre: Charly Rodríguez. Hoy, ese número está libre y no es casualidad.
Porque más allá de talento o trayectoria, el mediocampo cambió de lógica: ya no se trata solo de jugar bien... sino de encajar mejor. El "Maguito" debutó con el dorsal 19 en la Selección, pero todos sabemos que buscará jugar con su número favorito.
La lectura final
Aguirre no tomó una decisión sentimental, tomó una decisión práctica. Dejó fuera al pasado reciente y apostó por el presente inmediato. En ese escenario, Fidalgo no llegó para competir...llegó para quedarse.






