- 05 de febrero de 2026
Saltadores de esquí habrían usado ácido hialurónico; WADA investiga insólito método de dopaje

El mundo del deporte invernal habría quedado sacudido por un escándalo insólito en la antesala de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026. Medios europeos, encabezados por el tabloide alemán Bild y retomados por The Athletic, informaron que algunos saltadores de esquí habrían recurrido a un método tan extraño como polémico: inyectarse ácido hialurónico en el pene para obtener ventaja competitiva.
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¿Qué implicaciones tiene el uso de ácido hialurónico en saltos de esquí?
La práctica, según los reportes, podría permitir que los atletas aumenten la circunferencia corporal en la zona medida para los trajes de competencia. Ese detalle, aparentemente mínimo, habría generado un beneficio técnico: un traje ligeramente más grande que podría otorgar mayor sustentación en el aire y traducirse en saltos más largos.
Algunos cálculos señalan que un incremento de apenas dos centímetros podría significar hasta un 5% más de distancia, lo que en un deporte tan preciso marcaría diferencias decisivas.
Reacciones oficiales ante el presunto dopaje tecnológico
La Agencia Mundial Antidopaje (WADA) ya se pronunció y habría iniciado una investigación formal. Su presidente, Witold Banka, aseguró que el organismo "va a mirar el tema" porque, de confirmarse, la práctica podría violar el espíritu del deporte y representar riesgos de salud.
Por su parte, la Federación Internacional de Esquí y Snowboard (FIS) también habría mostrado preocupación, recordando que "cada centímetro extra en el traje cuenta" y que cualquier manipulación sería un problema serio.
Más allá de lo técnico, el caso abre un debate ético y médico. Inyectar ácido hialurónico en zonas no recomendadas podría tener consecuencias adversas para la salud de los atletas. Además, la polémica pone en evidencia hasta dónde podría llegar la creatividad de algunos competidores para buscar ventajas, incluso en terrenos que nunca se habían imaginado dentro del dopaje.
En conclusión, el llamado "Penisgate" habría convertido a los Juegos Olímpicos de Invierno en escenario de uno de los escándalos más insólitos de la historia reciente. Lo que comenzó como un rumor periodístico podría transformarse en un caso emblemático de "dopaje tecnológico", capaz de redefinir los límites de la competencia justa en el deporte mundial.




