- 22 de marzo de 2026
La Comisión Disciplinaria evaluará el caso y el castigo podría ser uno de los más duros del torneo.

La expulsión de Edgar Guerra en el duelo entre Santos Laguna y Puebla FC no fue una roja cualquiera. No se trató de una falta fuerte ni de una bronca entre jugadores: el futbolista perdió la cabeza y empujó al cuarto árbitro tras salir de cambio. Un acto que, más allá del momento, puede salirle muy caro.
En el reglamento de la Liga MX, cualquier agresión a un oficial del partido está catalogada como una de las conductas más graves. Aquí no hay margen para interpretaciones suaves: el informe arbitral será clave, pero el antecedente es claro.
En casos similares dentro del futbol mexicano, las sanciones han oscilado entre 4 y más de 10 partidos de suspensión, dependiendo de factores como:
- La intensidad del contacto
- Si hubo intención evidente de agredir
- La reacción posterior del jugador
- Lo que redacte el árbitro en su reporte oficial
Es decir, Guerra no solo enfrenta una suspensión automática por la roja, sino un proceso disciplinario que podría dejarlo fuera varias semanas, afectando directamente a su equipo en plena competencia.
Estos casos son severamente castigados
Además, hay un punto importante: este tipo de acciones suelen ser castigadas con mayor severidad porque atentan contra la autoridad arbitral. La Comisión Disciplinaria busca mandar un mensaje claro para evitar que se repitan este tipo de episodios.
En términos prácticos, si el castigo se acerca al rango alto, Guerra podría perderse una parte importante del torneo. Y si el informe es especialmente duro, incluso podría superar la decena de partidos.
Lo que parecía un simple cambio terminó convirtiéndose en uno de los momentos más tensos de la jornada. Ahora, todo queda en manos del reporte arbitral y de la Comisión Disciplinaria. Pero una cosa es segura: la sanción no será ligera.






